La Cueva de Villamantilla

La Cueva de Villamantilla

¿Buscas un plan molón en Madrid? La Cueva de Villamantilla es el sitio que necesitas. Este restaurante está dentro de una cueva histórica del siglo XVII, así que no solo vas a comer, ¡también vas a viajar en el tiempo! Imagínate, un ambiente que mezcla lo antiguo con lo acogedor y familiar. Además, ¡tiene su propia bodega y museo gratis! Aquí puedes disfrutar de un buen cocido madrileño o unas carnes a la brasa que te van a dejar con ganas de más.

El lugar tiene un rollo especial, como si entraras a un mercadillo lleno de objetos curiosos y descuidados. La decoración es una mezcla ecléctica que te hace sentir como en casa. Y la carta es un bombazo: desde platos gallegos y mediterráneos hasta opciones vegetarianas. Si no quieres quedarte sin mesa, ¡haz tu reserva ya y ven a disfrutar de una experiencia gastronómica única en la cueva!

La Cueva de Villamantilla

Restaurante
Valoración media: 4,4
Opiniones: 793 Reseñas
Dirección: P.º San Antonio, 28609 Villamantilla, Madrid
Teléfono: 628 44 86 07

Horarios La Cueva de Villamantilla

DíaHora
lunes13:30–16:30
martes13:30–16:30
miércolesCerrado
jueves13:30–16:30
viernes13:30–16:30, 20:30–23:30
sábado13:30–16:30, 20:30–23:30
domingo13:30–16:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Cueva de Villamantilla

Dónde se encuentra La Cueva de Villamantilla

¡Ey, colegas! Si andáis por la zona de Villamantilla, tenéis que dar un vistazo a La Cueva de Villamantilla, en el P.º San Antonio. Este sitio no es el típico restaurante al que estás acostumbrado, es una antigua bodega y la experiencia es única. Aquí te dan de comer en diferentes cuevas, y la vibe es simplemente espectacular. La comida está de locos, y el trato es de los que te hace sentir en casa. El otro día pedimos cordero al horno de leña y venía con ensalada y un montón de patatas. Lo mejor es que todo eso, con una botella de vino y un postre, nos salió por unos 110 € entre dos. Totalmente recomendable. Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5.

Si pensáis celebrar alguna movida importante, momios como bodas, ¡éste es el sitio! Celebramos la boda de nuestros hijos y todo fue magnífico. Tienen una sala privada que está de lujo, y la atención del servicio fue de lo mejor. La decoración es muy diferente a cualquier otro restaurante que hayas visto, y la calidad de la comida es brutal. Nos contaron que el precio por persona ronda entre los 40 y 50 €, y la verdad, nos quedamos súper satisfechos. Aconsejan hacer reservas, no queréis perderos esta joya.

El lugar es encantador, y lo que menos imaginábamos al llegar era lo que nos encontraríamos al entrar. La comida, riquísima, y el servicio espectacular. Os juro que tengo que volver, y según cuentan, el cocido madrileño y el cochinillo asado son imperdibles. Además, si sois un grupo grande, no hay problema, tienen espacio suficiente. El ruido está en un nivel bajo, así que se puede charlar tranquilamente mientras disfrutas de tu comida.

Ahora, si buscas un sitio más económico, hay quien comenta que la cueva puede pecar de exceso en decoración y limpieza, algunos dicen que parece un trastero más que un restaurante. Pero, hablando claro, la relación calidad-precio es buena, sobre todo si encuentras una oferta. La comida estuvo bien, aunque no memorable, y los postres no son su fuerte. En cuanto al servicio, la atención es amable y familiar. Pero, ojo, asegúrense de preguntar si el carrito de bebés cabe por la entrada, ¡no queremos sorpresas!

Entonces, ¿dónde está La Cueva de Villamantilla? Está en el P.º San Antonio, 28609 Villamantilla, Madrid. ¡No os lo perdáis, vale la pena!

Qué tipo de ambiente se puede encontrar en La Cueva de Villamantilla

Y bueno, si estás buscando un lugar diferente para comer, La Cueva de Villamantilla es el sitio. En serio, un restaurante que parece sacado de un cuento, con cositas antiguas por todas partes. Te sorprende el ambiente, con un Belén escondido en un rincón, una vidriera impresionante, y hasta un cascanueces gigante que no puedes dejar de mirar. ¡Ah! Y no olvides buscar al ratoncito Ratatouille que está ahí haciendo su magia. Es como un museo donde además te ponen a comer de maravilla.

La carta es otra maravilla. El cochinillo que probamos, ideal para compartir (ojo, que pidan medio para tres), estaba delicioso, tierno y crujiente como debe ser. Los huevos rotos con jamón son un must, ¡buenísimos! Y aunque no pude probar las croquetas por ser celíaca, me dijeron que tenían una bechamel suave que enamoraría a cualquiera. Además, hay que agradecerle a los dueños por tener un pan sin gluten que no sabe a cartón como el de otros sitios, ¡un detallazo!

En cuanto al servicio, todo muy bien y a tiempo. El chico que nos atendió, un chaval joven con pelo rizado, fue súper amable. Te hacen sentir como en casa, y eso ya es un plus en cualquier lugar. El precio es un poco más elevado, pero no te arrepentirás, entre 50-60 € por persona es lo que sale al final, depende de lo que pidas.

Y ya para terminar, el ambiente en La Cueva de Villamantilla es acogedor y familiar. Te sientes cómodo desde que entras, con una decoración única que lo hace diferente a cualquier otro sitio. Es perfecto para disfrutar de una buena comida con amigos o familia. Así que, si tienes tiempo, ¡hazte una escapada! Te aseguro que no te vas a arrepentir.

Es La Cueva de Villamantilla un restaurante histórico

La Cueva de Villamantilla es el lugar donde hay que estar si buscas una buena experiencia para comer en Madrid. Ahí celebramos la comunión de mi hija y, te lo juro, fue todo un acierto. La atención de Amanda y Ángel fue fenomenal, sin dejar de mencionar a Montserrat y el resto del equipo, que se lucieron en todo momento. La comida, 100% casera y sabrosa, llegó a tiempo y todos quedamos encantados. No tengo nada que decir en contra, ¡es totalmente recomendable! Por unos 40-50€ por persona, sales lleno y feliz.

Y no es solo mi opinión, la relación calidad-precio es una bomba, así que si buscas un lugar singular, aquí lo has encontrado. En cuanto a lo que sirven, cada plato está hecho con cariño. La ensalada con vinagreta de frambuesa, aunque no soy muy de lechuga, me dejó flipando. Y ni hablar del secreto ibérico, ¡una maravilla! Todo esto junto a un ambiente espectacular, con un ruido moderado que hace que te sientas como en casa.

Lo divertido es que el sitio tiene un encanto especial porque está dentro de una cueva. En esos días calurosos del verano, su temperatura natural te hace sentir fresco, ¿qué más puedes pedir? Y no tienes que preocuparte por aparcar porque hay muchas plazas libres en la calle. Si vas en grupos, no hay problema, es perfecto para todos los tamaños.

Y, aunque no llegamos a esperar nada, mejor harías en reservar porque se llena de gente. Así que sí, ¿es La Cueva de Villamantilla un restaurante histórico? Puede que no tenga siglos de historia, pero el carácter y encanto del lugar hacen que se sienta como si estuvieras comiendo en un rincón con mucha historia. Ven a disfrutar de ese pedacito mágico, ¡te va a encantar!

Cuándo data la cueva donde se ubica el restaurante

Si buscas un lugar que te haga desconectar de la rutina, La Cueva de Villamantilla es tu sitio. Con 5 estrellas por donde lo mires, el ambiente del local ya te envolverá en una experiencia única. Aquí la calidad de sus platos es solo el comienzo, lo mejor viene con la atención del personal, un trato cercano y muy profesional que te hará sentir como en casa. ¡Es como un abrazo gastronómico! Olvídate de la estandarización de otros lugares, aquí tienes algo que resalta entre la multitud, y eso ya es un plus.

La comida es pura delicia. Si te decides por el secreto ibérico, estás en buenas manos, acompañado de una ensalada que le da un toque fresquito. Y no te olvides del pan de aceite que, realmente, está buenísimo. Por un precio de entre 40 y 50€ por persona, parece un chollo para lo que ofrecen. Ah, y si tienes perro, no hay problema, ¡son pet-friendly! Así que ya puedes ir con tu mejor amigo peludo.

Pero no solo de carne vive el hombre, ahí encuentras opciones sin gluten, para que nadie se quede afuera de esta fiesta gastronómica. Desde el chorizo del infierno hasta los postres caseros, todo está bien cuidado. El lugar tiene un encanto singular, aunque quizás podrían mejorar un poco la decoración. No quiero hacerles un feo, pero hay un aire de dejadez que no pega con el resto de la experiencia. Sin embargo, eso no quita que la comida y el servicio sean espectaculares.

El entorno de cueva da un toque diferente que vale la pena probar. Si buscas tranquilidad, aquí te la garantizan. Y parece que esta cueva data de bastante tiempo atrás, lo justo para darle ese rollo especial que tiene. En fin, La Cueva de Villamantilla es una joyita que seguro repetirás.

Qué tipo de comida se ofrece en La Cueva de Villamantilla

Y, mira, hablemos claro de La Cueva de Villamantilla. Fuimos allí un domingo y la verdad que nos pareció un sitio súper especial. El ambiente es impresionante, como si estuvieras en una cueva medieval llena de objetos antiguos. Pero no todo es perfecto, ¿eh? La comida, si soy sincero, estaba regular. El chuletón tenía mucha grasa, y aunque la verdura a la plancha estaba bien y el chorizo era un acierto, el precio no justificaba del todo lo que comimos. La ventilación tampoco es lo mejor, nos tocaron justo al lado de una mesa que hacía carne a la piedra y acabamos llenos de humo. Además, el café era de cápsula y eso sí que no me gustó ni un poco.

Sin embargo, cuando encontramos el sitio, no podíamos creer cómo tiene tanta personalidad. La decoración y el trato de los camareros le dan un plus que no se ve en todas partes. Lo repito, si pasas por allí, reserva con El Tenedor porque vale la pena. La chica que nos atendió esa noche nos mostró todo y nos contó la historia del lugar, ¡una pasada de experiencia! La comida esa vez estuvo bien: un secreto ibérico con patatas y una tarta de queso casera que te dejaba con ganas de más. El ambiente estaba tranquilo, perfecto para disfrutar sin prisa.

Así que, ¿qué tipo de comida se ofrece en La Cueva de Villamantilla? Pues hay de todo un poco. Desde croquetas de jamón caseras, parrilladas de verduras, hasta platos más contundentes como costillas y entrecot de ternera. Los precios son bastante asequibles, entre 10-30 euros por persona dependiendo de lo que pidas. ¡Repetiremos seguro!

Hay opciones vegetarianas en el menú del restaurante

La Cueva de Villamantilla es un lugar que te sorprende en todos los sentidos. Cinco estrellas no son poca cosa, y aquí tienen todo lo que necesitas: calidad, cantidad y un precio muy competitivo, entre 20 y 30 € por persona. La comida está de lujo, el servicio es impresionante y el ambiente... ¿qué decir? Cero ruido y una tranquilidad que mola. Si vas en grupo de 5 a 8 personas, ¡mejor que mejor! Además, no tendrás que esperar, así que no hay excusas.

Hablando de la comida, tienes que probar los judiones y las costillas. Es una experiencia que no te puedes perder, sobre todo si tienes un buen antojo de comida casera. Y no es solo eso, el lugar en sí es un atractivo por sus piezas antiguas y la cueva donde te sientas a comer. Es un sitio imprescindible si visitas el pueblo. ¡Te vas a enamorar!

Aparte de la comida, el ambiente es lo que realmente hace la diferencia. Las cuevas y las salas son impresionantes. Te sientes como transportado a otra época, con ese aire medieval que te da ganas de quedarte. Y el chef, Ángel, siempre está ahí para darte recomendaciones brutales. La camarera es un encanto también, te atiende de maravilla y te hace sentir como en casa.

Ya te digo, reservar es clave. Utiliza “El Tenedor” para conseguir un 30% de descuento y no te arrepentirás. Espacioso, bonito, decorado con cariño... La comida no decepciona. Pedimos la parrilla combinada y, aunque la tarta de queso estaba un poco pequeña, ¡el sabor compensaba todo! Sin dudas, ¡SÚPER RECOMENDADO!

Ahora, si te preguntas si hay opciones vegetarianas en el menú, lo cierto es que no he visto info específica al respecto. Pero vale la pena preguntar cuando llegues, seguro que el chef tiene algo rico preparado. ¡No hay que perderse este lugar!

La Cueva de Villamantilla tiene su propia bodega

Mira, yo te cuento, La Cueva de Villamantilla tiene sus luces y sombras, pero la comida es otra cosa. Increíble. Te hablo de platos que te dejan con ganas de más, pero el servicio es otro cantar. Esa señora del pelo corto morado que nos atendió, madre mía, un cero total. No explicaba nada, parecía que estaba haciendo un favor. Al lado, estaban dándole todas las explicaciones del mundo a otra mesa. Claro, seguro que no le gustaba que lleváramos el descuento del 30% de The Fork. Un detallito que se notó, ¿no crees? Un 10 para la comida, pero un 0 para el servicio.

Después, lo de la variedad tampoco fue la bomba. Pedimos jamón ibérico y nos llegó uno de sobre que ni en broma era el auténtico. El queso manchego, insípido, y las chuletas… ay las chuletas. Algunas eran pescuezos y otras parecían de un borrego que perdió la batalla. Y para colmo, el camarero desapareció y tuvimos que salir a buscarlo para más bebida. ¿En serio? ¡No me jodas! Me cabrea gastar mi dinero y salir sin ganas. Comida muy del montón, la verdad, un 1 en mi libro.

Luego, llegas a un sitio que esperas que sea chido por la decoración y terminas en una mesa con mantelillos de papel. ¡¿What?! La presentación de los platos era tan pobre que ni ganas tienes de probarlos. Las raciones eran ridículas y a precio de oro. Te clavan por una parrillada que se supone es para cuatro y no hay forma de que llenes el estómago. ¿Chorizos para cuatro? Tres. ¿Pan? Tres en vez de cuatro… ¿qué es esto? Al final, ni postres probamos porque ya estábamos hasta el gorro esperando. Con el aparcamiento amplio, no va a ser por eso que no lo visitemos, pero no te lo recomendaría.

Y ya que estamos, muchos se preguntan si La Cueva de Villamantilla tiene su propia bodega. La verdad, por lo que viví, parece que lo de calidad en el vino tampoco lo llevan bien. No, no parece que tengan una bodega que complemente la experiencia. Al final, si decides probarlo, ve sin muchas expectativas y ¡suerte!

Se puede visitar un museo dentro del restaurante

La verdad es que La Cueva de Villamantilla se ha convertido en un must en mis salidas. Estoy hablando de 5 estrellas. Hoy hemos tenido una experiencia brutal, nos trajeron tanta comida que, de verdad, tuvimos que traernos a casa unas buenas bolsas. Los camareros son súper amables, y es que el dueño, Ángel, es un hombre encantador que se nota que se preocupa por sus clientes. La buena onda se siente nada más entrar.

Nos metimos en un reservado de la cueva y, sinceramente, era una maravilla. Estar en un sitio tan original, con atención al detalle y además con la puerta cerrada, es lo que se dice estar a gustísimo y tranquilos. Recapitulando lo que comimos: croquetas variadas, chorizos al infierno, chuletitas de cordero, panceta, ensalada, cocido, cabrito asado, chuletitas de cabrito, cochinillo asado, patatas panaderas y un pan especial que estaba de escándalo. De postre, nos zampamos un coulant y helados de dulce de leche y de arroz con leche. Y ojo, que también pedimos unas cañas, chupitos y una caimada que era un espectáculo. Todo por 170 euros entre los cuatro. ¡Y nos llevamos dos bolsas de comida a casa!

De verdad, no sé qué estaba más rico, porque todo era increíble. Ángel estuvo súper pendiente de nosotros, como si fuéramos amigos de toda la vida. Y no, no soy amiga del dueño ni nada, aquí vengo a dar mi opinión sincera. Un sitio que no se queda en un 10, sino en un 100.

Y para los curiosos, sí, hay un museo dentro del restaurante. Es un viaje a través del tiempo, y la verdad es que añade un toque chido a la experiencia. Así que no solo vas a comer, sino que también te puedes empapar un poco de historia. ¡No os lo podéis perder!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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