El Bodegon de Olivares

El Bodegon de Olivares

¿Estás buscando un lugar para disfrutar de una buena parrillada en El Molar, Madrid? Pues, El Bodegón de Olivares es tu sitio. En la Calle de Santa María de la Cuesta, 24, este lugar se especializa en cocina castellana y española, ¡y vaya que lo hacen bien! Con una carta donde no faltan delicias como costillas de cerdo, chorizos criollos y esos famosos torreznos de Soria, este sitio es un festín. Además, si tienes peques, aquí hay sillas altas para que estén cómodos mientras disfrutas.

No solo se trata de carne a la parrilla, también tienen una variedad de guisos y raciones, y los postres, ni lo dudes, son artesanales. La experiencia de comer un chuletón o carne a la piedra que se deshace en la boca es algo que no te puedes perder. Si quieres saber más sobre el menú, consultarlo o reservar mesa, no dudes en pasarte por allí y disfrutar de lo auténtico. ¡Vas a salir repitiendo!

El Bodegon de Olivares

Parrilla
Valoración media: 4,3
Opiniones: 1.784 Reseñas
Dirección: Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid
Teléfono: 615 07 18 47

Horarios El Bodegon de Olivares

DíaHora
lunes11:00–23:00
martes11:00–23:00
miércoles11:00–23:00
jueves11:00–23:00
viernes11:00–23:00
sábado11:00–24:00
domingo11:00–23:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación El Bodegon de Olivares

Dónde se encuentra El Bodegón de Olivares

Si estás buscando un sitio donde comer que realmente lo vale, El Bodegón de Olivares es la movida. Está en Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid, y te aseguro que le doy 5 estrellas sin pensarlo. La comida es de diez y salimos con ganas de repetir, porque el menú que pedimos, que incluye un buen plato de cuchara, entrantes y carnes, fue un festival de sabor. La ensalada de tomate, los judiones y la carne están de lujo. ¡Y ni hablo de los postres! La tarta de queso es de las mejores que he probado, cremosita y para chuparse los dedos. El precio está alineado con la calidad, entre 40 y 50 euros por persona, ¡pero vale cada céntimo!

El ambiente es genial también. Te puedes montar en la terraza o dentro en las cuevas, es un sitio que invita a pasar el rato. Hay espacio de sobra para aparcar, así que olvidate de dar vueltas buscando sitio. Relación calidad-precio insuperable y las raciones son más que generosas. Pero, ojo, mejor reserva porque suele llenarse y no querrás quedarte fuera.

El lugar tiene un rollo único, con decoraciones que parecen sacadas de "El Señor de los Anillos". Aunque ha tenido sus contratiempos, como un incendio hace un tiempo, el sitio tiene su encanto y se respira buena onda. De verdad, es un placer comer aquí, ya sea un grupo pequeño o grande.

Qué tipo de cocina se ofrece en El Bodegón de Olivares

Y ya te digo, El Bodegón de Olivares es un sitio al que tienes que ir sí o sí. La comida está alucinante, y la atención del personal es que ni te cuento. Te sientas y te tratan como en casa, con una sonrisa y a tope de recomendaciones. Pide un par de cosas y saldrás más que feliz. La relación calidad-precio está de película, entre 30 y 40 € por persona te aseguro que no te quedarás con hambre. Lo mejor es que, si vas en grupo, puedes compartir y probar un montón de platos.

El otro día pedimos chuletón y yo que no soy de postres, me atreví con el tiramisú. No sé qué demonios hacen, pero estaba soberbio. Comimos para dos y nos sobró dos tercios del combinado y casi la mitad de la carne. ¡Un festín! Te cuento que la tarta de queso y las croquetas de rabo de toro son imprescindibles también. Además, la atención del dueño es un plus, te cuenta historias que te hacen sentirte en familia. ¡Y sin esperas, eh!

El lugar es acogedor, con zonas tanto de interior como de terraza exterior. Las cuevas que tienen son una pasada, dignas de ver. En días de afluencia puedes encontrar un poco de lío para aparcar, pero también hay un aparcamiento público justo a la puerta. Para no quedarte sin mesa, mejor haz una reserva. La comida que ofrecen es principalmente de cocina tradicional española con un toque moderno. Así que, ya sabes, Judiones con Perdiz, Sopa Castellana y toda esa delicia castiza que te encanta. No podemos dejar de volver, ¡es un 100% recomendable!

Cuál es la dirección exacta de El Bodegón de Olivares en El Molar

Y, si estás buscando un buen sitio para comer y que no te dejes con hambre, El Bodegón de Olivares es la solución. Este lugar tiene 4 estrellas y está en un ambiente bastante original, en lo que parece una cueva. Está en la zona de bodegas y cuevas de El Molar, así que ya tienes puntos extra solo por la experiencia. Lo mejor es que te olvidas de dar vueltas buscando dónde aparcar, hay un parking gratuito de tierra justo al lado y también puedes encontrar espacio en las calles cercanas. ¡Conveniente, ¿no?!

Ahora, si vas, asegúrate de reservar. Las cuevas donde te sientas a comer son como comedores privados, íntimos, y hay que hacer una cola, así que mejor no esperes a última hora. La carta es muy variada, aunque aquí el rey es la carne. Yo te aconsejaría que te lanzaras por uno de sus menús de degustación. Empiezas con un buen combinado de entrantes que incluye de todo un poco: morcilla, chorizo, torreznos, ¡y hasta una croqueta por persona! Y de segundo, tienes la opción de elegir algo de la carta. Ojo, si te apetece un asado, ten en cuenta que eso sube un poco el precio.

Salimos muy satisfechos con el menú de degustación básico. Nos costó 32.95 por cabeza, que no está nada mal por lo que te ofrecen. La cantidad es abundante. Te aseguro que no sales con hambre, y el tomate de la huerta, ¡madre mía, era impresionante! El chuletón y el solomillo estaban bien, aunque me esperaba un pelín más en la cocción. Pero lo que sí fueron un acierto total fueron los postres, sobre todo la tarta de queso y el tiramisú. Porciones enormes y deliciosas. De paso, el servicio es bastante ágil, aunque un poco frío en la atención.

¿Y dónde lo encuentras? La dirección es Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid. ¡No te lo pierdas!

Qué platos destacados se pueden encontrar en el menú

Ya te digo, El Bodegón de Olivares es un sitio que vale la pena visitar si buscas un poco de tranquilidad y ese rollo de bodega. Tienes que hacer una reserva, porque aunque es grande, siempre hay gente. Y hablando del ambiente, es un lugar bastante peculiar, tienes esas cuevas que le dan un toque especial. Se siente como estar en otro mundo, pero con buen rollo, así que el ruido no es un problemón, puedes charlar sin problemas.

En la carta, el tomate de la huerta que probé estaba bastante bueno, pero luego me tiraron la merluza y fue un chasco total. Esa ración era más pequeña de lo que yo esperaba, además estaba congelada, así que imagínate. Pero para no irme triste, de postre me di un capricho con una tarta de tiramisú que estaba suave y no empalaga nada. Un detalle a notar: el precio por persona oscila entre 20 y 30 €, que no está mal, aunque hay que tener en cuenta que no todo lo que brilla es oro.

Pasando al tema de los platos recomendados, si te gusta el embutido, el picadillo de chorizo, morcilla y chorizo es una buena opción para empezar. El entrecot a plancha caliente también tiene su fama por ahí, y si te gustan las ensaladas, la de tomate aparece como la reina del menú, aunque algunos dicen que viene con demasiada sal. Y no olvides pedir la tarta de queso, que la porción es grande y está para rebañar el plato.

En general, si andas por la zona, es una experiencia curiosa. Quizá me anime a probar otros sitios más adelante, pero cada lugar tiene lo suyo. Aquí tienes un buen combo de comida típica y ambiente único, aunque le vendría bien un repaso para darle un brillo extra. ¡Así que ya sabes, lánzate a descubrirlo!

El Bodegón de Olivares tiene opciones vegetarianas o veganas

El Bodegón de Olivares es un sitio que no te puedes perder si estás dando una vuelta por El Molar. Cada vez que voy con la bici, me paso a disfrutar de su fantástica terraza. El dueño, que es un criador de aves, a veces tiene alguna de “vigilante” por ahí. Para añadirle sabor al ambiente, los torreznos son espectaculares y, lo mejor, ¡las jarras de cerveza van siempre heladas! Las cuevas que tienen son una pasada, de hecho, el sitio en su conjunto tiene un encanto único. ¡Altamente recomendable!

La última vez que fuimos, mi pareja y yo nos liamos a cenar y pedimos un poco de todo. Empezamos con salmorejo, croquetas de rabo de toro y una ensalada de tomate que estaba fuera de serie. Todo estaba riquísimo, pero de verdad, ese tomate... ¡espectacular! Y la atención del personal fue maravillosa, siempre con una sonrisa y muy amable. Aquí el precio es genial, por unos 10-20 € por persona comes de lujo. Sin duda, ¡vamos a repetir!

Si te gusta descubrir nuevos sabores, este sitio es un auténtico hallazgo. La carta tiene una gran calidad con platos generosos, desde fabada hasta carne a la piedra. Las croquetas variadas también son una delicia. Y ni hablar de los postres caseros y el pan rústico, todo buenísimo. Además, el edificio tiene un encanto especial, tanto los salones como las galerías subterráneas son una experiencia genial. Si llegas temprano, igual puedes aparcar en la puerta, aunque a veces se complicado. Pero hay un aparcamiento disuasorio cerca en una explanada, así que no hay excusas.

Y sobre si tienen opciones vegetarianas o veganas, me temo que no lo he visto en la info que tengo. Pero lo que sí sé es que su carta es bastante variada, así que podrías preguntarles si tienen algo en especial. Aunque si lo que buscas son platos contundentes, aquí hay de sobra para todos los gustos. ¡Ya sabes, a darte una vuelta y disfrutar!

Hay menús específicos para niños en El Bodegón de Olivares

Te voy a contar lo que te has estado perdiendo en El Bodegón de Olivares, un sitio en Calle de Santa María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid que es puro oro. Fuimos a comer y la experiencia fue de 5 estrellas. El trato que recibimos fue excelente, y eso siempre marca la diferencia. La comida, ¡madre mía!, rica no, lo siguiente. Desde los torreznos hasta los judiones con perdiz, todo estaba de muerte. Las croquetas de rabo de toro son un must, y la carne a la piedra… vamos, ni te cuento. Todo estaba tan bueno que agradecer el trato y el buen rato era lo mínimo.

El local es todo un espectáculo. Con esa decoración que te hace sentir en el mundo del Hobbit, tiene un rollo súper pintoresco. Tienes que acceder a través de unas cuevas para llegar a tu mesa, que es un espacio íntimo y perfecto. Y si prefieres el aire libre, la terraza te da unas vistas a la sierra que son para quedarte a vivir. ¿Y la comida? Tradicional y casera, con raciones generosas. No te olvides de probar la ensalada de tomates de su cosecha, que está espectacular. Por cierto, el pan lo tienen de 10 y es ideal para acompañar los potajes.

Otra cosa que hay que mencionar es que el servicio es superrápido. Tenían una mesa esperando y aún así no nos hicieron esperar nada. Las croquetas y la carne a la piedra fueron un hit, aunque ojo, que una parte de la carne no estaba a la altura. Pero vamos, que en general, la comida fue muy buena. El precio por persona ronda entre los 20-60 euros, depende de lo que te vayas a meter entre pecho y espalda. Un sitio con la calidad-precio bastante recomendable.

Y sí, en cuanto a los peques, tienen menús específicos para niños para que también puedan disfrutar de la buena comida. Así que ya sabes, si buscas un lugar diferente y acogedor con buena comida, no dudes en darle una oportunidad a El Bodegón de Olivares. ¡Repetiremos sin dudarlo!

Se necesita hacer reserva para comer en El Bodegón de Olivares

Ya te digo que El Bodegón de Olivares es un sitio con un rollo muy especial. El interior es una auténtica maravilla, lleno de pequeños huecos y recovecos que le dan un aire de cueva. Las mesas parecen hacer salas acogedoras, perfectas para que te sientas como en casa. El ambiente es tremendo, y de eso no tengo dudas. Y, si eres de vermús, el suyo está para chuparse los dedos. ¡Olvídate de los típicos bares! Aquí puedes darle caña a una cerveza 1906, 18/70 o Alhambra verde. Yo no me perdería esas.

Luego viene la comida, que es lo que importa, ¿no? Los torreznos son una locura, y el combinado bodegón con morcilla, chorizo, chistorra y picadillo te va a dejar sin palabras. Y ni hablar de la carne a la piedra, que está brutal. Eso sí, el chuletón… bueno, digamos que se queda en un "normalillo". Las croquetas estaban decentes, principalmente las de jamón y boletus, pero las de rabo de toro no brillaban tanto. De postre, la tarta de queso es una joyita que no te puedes perder. Las natillas son un poco líquidas, pero siguen siendo ricas. Esa atención se agradece un montón. Además, cuando nos cambiamos a la terraza, un gitano comenzó a cantar, animando aún más la sobremesa. ¡Un puntazo!

Ahora, si te preguntas si es necesario hacer reserva, pues te cuento: parece que a veces se llena, sobre todo los fines de semana. Así que, si no quieres llevarte un chasco y que te enseñen un rincón incómodo, mejor haz reserva para asegurar tu sitio. ¡No dejes que te lo cuenten!

Ofrecen sillas altas para los niños en el restaurante

Te voy a contar lo que vivimos en El Bodegón de Olivares, que está en Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid. Paramos de paso cuando íbamos hacia Madrid, y claro, no queríamos perder la oportunidad de comer algo rico. Aparte, en la terraza nos dejaron entrar con nuestra mascota, ¡los perros son bienvenidos! Pedimos una ensalada de tomate y carne a la piedra. Todo estaba de lujo, el trato fue super agradable y el ambiente era de lo más distendido. Para que te hagas una idea, acabamos pagando entre 30 y 40€ por persona, pero valió la pena. (5 estrellas para la comida, servicio y ambiente).

Este sitio es un negocio familiar que lleva generaciones en marcha. Se nota que saben lo que hacen. El dueño y los empleados son super atentos y todo lo que pidas está buenísimo. Este lugar no solo tiene la famosa ensalada de tomate de huerta, sino que también hay un combinado que incluye chorizo, morcilla y chistorra. Los platos de cuchara son una locura, especialmente la fabada y las judías con perdiz. Y si eres amante de la carne, no te puedes perder el cordero, ¡espectacular! Los postres caseros son también de otro nivel, pero la tarta de queso se lleva el oro. La verdad, si buscas un sitio para darte un homenaje, este es el ideal.

Tuvimos una cena con unos colegas y, la verdad, no defraudó en absoluto. El lugar tiene un toque acogedor que invita a disfrutar de la buena compañía, en un ambiente original e íntimo. Los precios están más que bien para la calidad que ofrecen. Y no olvidemos el vino, que lo elaboran ellos mismos y está bien rico. La atención del personal fue top. Pero si algo nos dejó con la boca abierta fue el espectáculo de monólogos que ofrecen mientras te tomas unas copas. Fue un momentazo que nos hizo reír a carcajadas, ¡por poco nos duele la mandíbula de tanto reír! Otro 10 estrellón para este lugar.

Y ya que hablamos de las comodidades, si te preguntas si ofrecen sillas altas para los niños, la verdad es que no tengo esa info específica. Pero dado que el lugar es familiar y tienen un ambiente tan agradable, estoy seguro de que podrían acomodar a los más pequeños sin problema. Te animo a que lo preguntes cuando vayas, ¡te va a encantar!

Qué tipo de postres artesanales se pueden disfrutar en El Bodegón de Olivares

Y bueno, si estás pensando en dónde ir a comer, El Bodegón de Olivares es una opción brutal. Fuimos a mirar en Google por las buenas reseñas, y no nos decepcionó. El sitio tiene 4 estrellas, así que ya sabes que no es cualquier cosa. Pedimos cachopo, croquetas y torrezno, y, tío, todo estaba riquísimo. Las croquetas de rabo de toro son otro nivel, ¡no puedes dejar de probarlas! Y de precios, nada mal, ya que salimos contentos.

Hablando de la experiencia, el ambiente es lo que se dice un buen rollo total. Había unos 18 grados, que es perfecto para disfrutar. Las cuatro paredes con la decoración hicieron que te sintieras como en casa, y la atención fue de las que se llevan un 5 de 5. Te sientes bien tratado de verdad, no de esos sitios que sólo son bonitos por fuera.

Si vas en pareja, las cuevas son una maravilla. Nosotros volvimos de una ruta en moto y qué fresquito se estaba ahí dentro. Además, los tintos de verano que preparan van que ni pintados. La carne a la piedra está de lujo, y pedimos un postre para cerrar que fue un tiramisu que a mi pareja le encantó (yo diría que un pelín corto de café, pero bien rico al final). El precio fue más que asequible, así que repetir, seguro.

Y si te preguntas qué hay de postres artesanales, ¡prepárate! Aunque el Bodegón estaba cerrado temporalmente, hay otro restaurante cerca llamado La Torreta de Olivares que también tiene postres de diez. Así que, sea cual sea el sitio, puedes contar con una buena selección de dulces que no te dejarán indiferente. ¡Todo un acierto!

Es recomendable probar el chuletón o carne a la piedra en El Bodegón de Olivares

Ya te digo, El Bodegón de Olivares es un sitio que vale oro. La comida es simplemente increíble y el ambiente es muy acogedor. Si buscas un lugar familiar para pasar un buen rato, aquí lo has encontrado. Las cinco estrellas están más que merecidas. La última vez que fui, salimos encantados, y lo mejor es que no tienes que dejarte un dineral. Por unos 40-50 € por persona, comes como un rey.

Mira, si te late estar al aire libre, te recomiendo que llegues temprano para disfrutar de esa terraza alucinante. Los atardeceres son una pasada. La comida, ya te digo, es un festival: una ensalada de tomate que sabe a tomate de verdad, carne a la piedra bien jugosa que puedes hacer al gusto, y no me hagas empezar con esa tarta de manzana casera... ¡Una locura! Antonio, el dueño, es un crack, de esos que te cuidan de verdad y te hacen sentir como en casa.

Y no olvides las croquetas: están de rechupete, sobre todo las de rabo de toro. Te aseguro que esas papas fritas caseras te van a recordar a las de tu abuela. ¡Qué buenos tiempos! Y hablando de precios, tampoco está nada mal, el menú degustación por 30 € es un chollo, sobre todo si te gusta probar varios platos.

Ahora, sobre el chuletón o la carne a la piedra, la respuesta es un rotundo sí. No puedes irte sin probarlo. Es de lo mejor que tienen en la carta, y si te gusta la carne, no te va a decepcionar. ¡Repetiremos seguro!

Cuál es el ambiente del restaurante El Bodegón de Olivares

Tío, tienes que probar El Bodegón de Olivares en el Calle de Sta. María de la Cuesta, 24. Este sitio es una auténtica joya. La comida es exquisita, y no hablo solo de la calidad, también de la cantidad. Pero lo que realmente destaca es el trato y atención del dueño y, sobre todo, de Antonio, nuestro camarero, que le da un toque especial al servicio. Hubo un momento en que pensé que ya no existían lugares así, donde te sientas como en casa. Y ojo, si tienes perro, ¡puedes llevarlo! Eso es un plus.

Cenamos en la terraza y la verdad, fue genial. Pero entrar en las cuevas fue una experiencia* en sí misma. El ambiente es super chido y acogedor. El dueño es un encanto, siempre con una sonrisa, y Antonio no se quedó atrás, super atento a todo. Se nota que el equipo sabe lo que hace. Felicidades a todos por hacernos sentir tan bien y ofrecer un esquinazo a la hora de cenar. ¡Definitivamente, repetiré!

Y ya para rematar, el ambiente. Es lo que hace que El Bodegón de Olivares sea único. Imagina un local con un toque peculiar que, además de tener un personal super profesional y agradable, te ofrece un ambiente muy acogedor, tanto si te sientas en la terraza como si entras en esas cuevas majas. La carne a la piedra se deshace en la boca y, con un servicio tan rápido y eficaz, te sientes como un rey. Si buscas un lugar relajado y simpático, este es el sitio indicado. ¡No te lo pienses más!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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