Bar la curva Piñuecar

Bar la curva Piñuecar

¡Tío! Si te mola el buen comer, tienes que darte una vuelta por el Bar La Curva en Pl. Mayor, 3, Piñuécar. Este sitio es un must si vas de camino a la Sierra del Rincón. La dueña, Yoli, sabe lo que hace y sus torreznos y tapas gourmet son de otro mundo. No estamos hablando de comida pelada, sino de un menú que, aunque no pretende ser pretencioso, ¡te va a flipar con la calidad y los precios!

Y lo mejor es que no solo vas a llenar el estómago, aquí también puedes disfrutar de unos buenos cocktails y pasar un rato tranquilito en su terraza al aire libre. Es un sitio que lo tiene todo: tapas, bebida, juegos de bar y un ambiente que te hace sentir como en casa. Así que, colega, no te lo pienses más y ¡hazte un favor! Pásate a probar lo que Yoli te tiene preparado, ¡no te va a arrepentir!

Bar la curva Piñuecar

Bar de tapas
Valoración media: 4,1
Opiniones: 250 Reseñas
Dirección: Pl. Mayor, 3, 28737 Piñuécar, Madrid
Teléfono: 672 63 56 81

Mapa Ubicación Bar la curva Piñuecar

Dónde se encuentra el Bar La Curva

¡Oye, no sabes lo que te pierdes si no has ido al Bar La Curva en Pl. Mayor, 3, 28737 Piñuécar, Madrid! Es un sitio que tiene todo lo que buscas para una buena comida: 4 estrellas en comida y servicio, y además, el ambiente es relajado. La comida casera está de lujo, y el menú del día vale la pena incluso los fines de semana. Cuando fuimos, nos mandamos unos torreznos (8€ la ración) que fueron una delicia. Luego, unas judías verdes rehogadas con gulas y garbanzos con magro y tomate frito que estaban espectaculares. De segundo, yo no me pude resistir al cuchifrito y las carrilleras en salsa. ¡Todo estaba bien cocinado y sabroso!

Y te cuento que el trato de los camareros fue genial. ¡Silvia se portó de maravilla! Le pusimos un 5 estrellas al servicio. Lo mejor es que fuimos un lunes, ¡y ni siquiera teníamos reserva! El precio por persona está entre los 10-20€, así que no hace falta cambiar todo el sueldo por una buena comida.

Aunque hay opiniones mixtas, la mayoría se lleva un 5 en comida y servicio. Claro, hay algunos que no quedaron contentos, dicen que hay cosas que no valen la pena, como la morcilla. Pero lo que más destaca son los judiones y ese cochifrito que te hará llorar de placer. Así que si decides lanzarte, no dudes en pedir lo que tienen de especial.

Por si no te queda claro, el Bar La Curva está justo al lado de la Iglesia, ¡y la terraza cubierta es un buen plan! Además, hay muchas plazas libres para aparcar y el aparcamiento en la calle es gratuito, así que no tienes excusas para no ir. ¡Ve y disfruta de un buen rato!

Quién es la dueña del Bar La Curva

¡Mira, si estás por Piñúear y te da hambre, no hay duda, tienes que pasar por Bar La Curva! Es un bar pequeñito, pero súper agradable, ideal para hacer una parada después de una buena ruta por la montaña. La camarera es simpatiquísima y siempre está atenta a lo que necesitas. Y ya ni te cuento de los bollos, porque los “cojonudos” son un manjar que hace justicia a su nombre, ¡tienes que probarlos!

Ahora, no todo es perfecto. Para ser honestos, es el único bar del pueblo y, aunque está en un lugar bonito con árboles y cerca de la iglesia, el café puede ser un desastre. En mis dos visitas, sabía como si lo hubieran quemado y dejado rancio. Ah, pero mira, hay un paseo bonito desde el bar hasta Aoslos, así que si te quieres animar a salir a caminar, ¡no lo dudes!

Pero volviendo a lo bueno, el menú de fin de semana es un acierto total. Los judiones y la tarta de chocolate son para chuparse los dedos, y el servicio siempre es amable y eficaz. Además, tienen un ambiente cómodo que hace que te sientas como en casa. En serio, si no eres de esos que solo comen “real food” y quieres disfrutar de una buena comida, este sitio lo tiene todo.

Hablando de la dueña, se llama Silvia, y se nota que ella y su equipo se esfuerzan por hacer que la experiencia sea especial. Este año celebran su primer aniversario, ¡y qué bien se lo merecen! Así que, ya sabes, si pasas por aquí, ¡hazte un favor y entra a La Curva!

Cuáles son algunos de los platos destacados del menú

Así que, después de dar una vuelta por la Plaza Mayor de Piñuécar, pasamos por el Bar La Curva y la verdad, fue una buena decisión. Entre patatas ali oli que estaban de rechupete y unas bravas que picaban lo justo, la espera valió la pena. Es verdad que tardaron un poco en traer la comida, pero nos contaron que tuvieron un problema con los fuegos. Ojo, si hubieran avisado antes, la espera no se hubiera sentido tan larga. Pero en fin, lo importante es que la cocina, que resulta ser de la madre del camarero, no decepcionó. La experiencia le falta un poco, pero con el tiempo seguro se van a afinar.

El trato del camarero fue un 10. Estamos hablando de un chaval encantador y educado. El sitio tiene esa vibra familiar que hace que te sientas a gusto. Y la comida... estaba todo tan rico que no podía dejar de meter el tenedor. El cuchifrito y los torreznos son algo que tienes que probar, ¡y ni hablar de los huevos rotos con chistorra! Definitivamente, esto no es solo un bar de tapas, es un lugar al que deberías hacer una parada si andas por aquí, sobre todo si eres motero, ¡tienen su propia ruta!

Me sorprendió la calidad y los precios son muy razonables. Por unos 10-20 € por persona, comes brutal. Además, el ambiente es acogedor y el lugar en sí es súper tranquilo. La terraza, con vistas a la montaña, es perfecta para disfrutar de un buen café por la mañana. Eso sí, si piensas ir en fin de semana, asegúrate de reservar, porque el espacio es limitado.

Finalmente, si te preguntas cuáles son los platos destacados del menú, no puedes dejar pasar las patatas ali oli, los cuchifritos, y las mollejas con setas de cardo. Pruébalos y después me cuentas, ¡te va a encantar!

Qué tipo de ambiente se puede esperar en el Bar La Curva

Vale, ya te cuento de Bar La Curva en Piñuécar. Es un sitio que se lleva sus 4 estrellas y no es por nada. La peña que trabaja allí es super amable, te hacen sentir como en casa. La cocina es excelente y, la verdad, sin complicaciones. Mi familia salió bien contenta con la calidad de sus platos, ¡eso siempre es un puntazo! Eso sí, en invierno se pone un poco recogido, así que si no quieres complicaciones, mejor haz reserva.

Ahora, si estás en plan tapitas, tienes que probar los torreznos grandes, ¡son un vicio! También los calamares y la salsa alioli, que están brutales. Un buen plan es ir después de visitar los búnkeres de la Guerra Civil, te bajas y te pones a picar y a comer. La atención es siempre genial, aunque a veces, la cosa se puede complicar un poco si hay mucha gente.

Un día fuimos un grupo de 9 personas y no puedo decir otra cosa más que fue fantástico. El menú, la atención, el precio, la terraza... todo de 10. Eso sí, si te gustan los arroces, la fidegúa estaba espectacular y el cochifrito es de los mejores que he probado. ¡Ideal si llevas niños! Tienen un parquecito con sombra y hasta una pequeña biblioteca dentro del local.

Pero no todo es color de rosa. A veces las cosas no salen tan bien. Un par de amigos fueron un sábado y les dijeron que no había cocinera. En sábado. A las nueve de la noche. ¡Vaya faena! Así que ya sabes, en días de mucho movimiento, puede que te toquen imprevistos, así que ve con cuidado.

En cuanto al ambiente, pues diría que es muy agradable y cercano. La atención es cálida, con una vibra tanto familiar como de colegas, y aunque es un sitio pequeño, la terraza es un buen lugar para disfrutar cuando el tiempo lo permite. Todos lo que estén allí buscando buen trato y buena comida, sin complicaciones y con un extra de cercanía, van a salir encantados. ¡Perfecto para cualquier plan!

El Bar La Curva ofrece opciones de comida gourmet

Y ya hablando del Bar La Curva en Piñuécar, la verdad es que te vas a querer parar ahí si estás de ruta por la sierra. A nosotros nos salvó, después de andar buscando un sitio donde comer en cuatro pueblos que estaban a reventar. ¡Y acertamos de pleno! La atención es de 10, las camareras son súper amables, siempre dispuestas a ayudarte. Comida casera y rica. ¿Qué más se puede pedir?

Recomendada totalmente la cocina que tienen. Nos dijeron que probáramos los judiones, super tiernos y las croquetas, esas de antes, bien jugosas. Ah, y si buscas algo para salir del típico menú, aquí te lo montan de maravilla. ¡Barry y Silvia son unos genios! Además, los precios están muy bien, con lo que comes por 20-30€ por persona. Así que, genial para lo que ofrece.

Y no te olvides pasarte por el bar a tomarte algo. Ayer estábamos tomando un café y una caña, y el ambiente está de lujo. Aunque algo que podrían mejorar es tener más personal, porque Yolanda lo lleva todo ella sola y lo hace con un cariño brutal. ¡Es una campeona! Es un sitio encantador, definitivamente habrá que volver.

Ahora, en cuanto a si el Bar La Curva ofrece opciones de comida gourmet, pues la verdad, no va por ahí. La cocina es más bien sencilla y sin pretensiones, pero de lo que estoy seguro es que lo que hacen lo hacen bien. Ideal si buscas un buen tapeo y un lugar donde sentirte como en casa, no tanto para buscar sofisticación. Así que si andas por Piñuécar, ya sabes, ¡no te lo pierdas!

Es necesario reservar una mesa en el Bar La Curva

Y ya hablando del Bar La Curva de Piñuecar, ¡vaya joyita que hemos encontrado! Un 5 estrellas que se merece todo el cariño del mundo. La camarera Yoli, majísima, nos atendió como si fuéramos de la familia. Éramos un grupo de artistas que acabábamos de actuar en otro pueblo y, aunque ya estaban cerrando, se portó de diez y nos sirvió la cena. ¡Viva la buena gente que se preocupa por los demás!

Si buscas un sitio agradable, este bar tiene unas terrazas bien chulas, fresquitas y siempre con buen ambiente. ¡Perfecto para esos moteros que necesitan un respiro! Además, hay parking justo en frente, así que no te preocupes por dónde dejar la moto. Y ya te digo, el servicio es rápido, así que no te va a hacer perder tiempo en tu ruta.

La terraza cubierta está de lujo, ideal para comer raciones, platos combinados y esos bocatas que te hacen la vida más fácil. La Yoli siempre está al quite, ¡siempre súper atenta y amable! Estuvimos tan a gusto que fue todo un acierto parar para tomar un par de cañas. Por 2.50€ el tercio, yo no me quejo. La atención aquí es de 10.

Ojo, que también hemos probado el menú del día un sábado por 15€ y no nos decepcionó, comida casera que se nota que la hacen con amor. Si andas por la zona, este sitio es recomendable sin dudarlo. Aunque hay que admitir que, como en todos los bares, la calidad-precio aquí es justita, pero la Yoli compensa todo eso con su trato. Y aunque hay comentarios negativos sobre la espera, nuestra experiencia fue más que positiva.

¿Y lo de reservar? A ver, no es estrictamente necesario, pero si quieres asegurar tu mesa, mejor llama antes, especialmente los fines de semana que suele estar a tope. ¡Así que ya sabes, a disfrutar y a brindar por este rincón tan chulo en la Sierra Norte de Madrid! ✌️

Qué tipo de bebidas se pueden encontrar en el bar

Y, mira, si alguna vez te pasas por Bar la Curva en Piñuécar, no te lo puedes perder. Tiene unas tapas increíbles y la atención es de cinco estrellas. Fuimos un día tarde a comer, y una camarera, Yoly, nos atendió como si fuéramos de su familia. Te juro que da gusto encontrar a alguien tan simpática y agradable en un bar, ¿no? Eso es lo que más cuenta, la buena onda.

Nos pasamos otro sábado a cenar, y la verdad es que salimos súper contentos. La calidad de lo que comimos era muy buena y la atención del personal, top. Si estás buscando un sitio donde relajarte y comer algo rico, este es el lugar. Sin duda, vamos a repetir, porque es una parada obligatoria si quieres algo de buena calidad.

Aunque hubo un par de opiniones que hablaban de raciones caras, la mayoría coincide en que el precio está genial. Unos colegas y yo, disfrutamos de unas cervezas Mahou y Estrella Galicia. Además, la comida es de lo mejorcito que he probado en la sierra. Eso sí, hay quien dice que se pasaron un poco con el aceite en algunos platos, así que si eres delicado, pídelo a tu gusto.

En cuanto a las bebidas, no te falta de nada. Desde cervezas bien frías hasta refrescos, y siempre con un toque local. Así que, después de disfrutar de unos torreznos o un bocata, ¡un par de cañas o unas Mahous son el broche perfecto!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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